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La Biblioteca Británica saca a la luz sus libros prohibidos

BARCELONA

La institución ha subido a Internet 2.500 volúmenes, la mayoría de ellos considerados en su época como “demasiado obscenos”

La Biblioteca Británica saca a la luz sus libros prohibidos
Imagen del interior de la Biblioteca Británica (Biblioteca Británica)
BARCELONA

Desde tiempos ancestrales, la incomodidad se ha traducido en muchas ocasiones con la censura. Son incontables el número de veces en que el poder ha retirado de la circulación libros que molestaban, ya fueran porque alentaban un pensamiento que se salía de la norma o porque se extralimitaran en lo que la moral ética marcaba en ese momento. Sin embargo, por mucho que se prohibieran determinados relatos, son varias las personas e instituciones que optaron por guardarlos bajo llave hasta que la sociedad evolucionara y comprendiera el valor que en realidad tenían.

A lo largo de los siglos y ante el temor de que acabaran quemados, el Museo Británico ha hecho de guardián de muchos de estos volúmenes. Además de guardarlos bajo llave, los ordenó por temáticas, de tal modo que, los que tenían contenido erótico –que eran la gran mayoría –, entraron a formar parte de la colección ‘Private case’ (Caso Privado).Entre los libros publicados se encuentra la que está considerada la primera novela pornográfica escrita en lengua inglesa

En 1973, estas obras –datadas entre los siglos XVII y XX – fueron transferidas a la Biblioteca Británica. Ha sido precisamente esta institución quien recientemente ha anunciado la digitalización de todas ellas. Nada menos que 2.500 obras que en pocos días ya han encontrado en Internet su zona de confort. Así, los más curiosos descubrirán que la ficción erótica gay existe desde hace tiempo con libros como Teleny o la inversa de la Medalla. También podrán leer el diario de un caballero de la Inglaterra victoriana que recopiló sus hazañas sexuales y extraer sus peculiares consejos.

La saga de libros publicada en 1740 The Merryland, que describe a la mujer como “una tierra que debe ser arada”, también se encuentra en la colección. Una definición que se debe contextualizar en el momento en la que fue escrita. Pero si un volumen llama especialmente la atención ese no es otro que Fanny Hill: Memorias de una cortesana (1748). Escrita por John Cleland mientras estaba en prisión, está considerada la primera novela pornográfica escrita en lengua inglesa.

 Amor y Cohetes@UnEteronef

 John Cleland. Fanny Hill. Memorias de una cortesana.
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 Además de interesantes lecturas, la Biblioteca Británica también ha digitalizado Harris’s Lists of Covent-Garden Ladies, una especie de páginas amarillas de las trabajadoras sexuales que ejercían en Londres y que se actualizó anualmente entre los años 1757 y 1795. Cada página contenía una imagen de la prostituta en cuestión y una definición con la que se realzaban sus atributos.

“La importancia de estos libros siempre ha sido conocida, pero las leyes de obscenidad y el peligro de robo impedían que se les dieran libre acceso. Parte del material también entró en la colección mediante depósito legal – la Biblioteca Británica tiene la obligación de conservar todo el material de depósito legal”, cuenta a La Vanguardia Maddy Smith, curadora de colecciones de patrimonio impreso de la entidad.

Ilustración del directorio de prostitutas de Covent-Garden

Ilustración del directorio de prostitutas de Covent-Garden (Biblioteca Británica)

Pero, ¿por qué ahora? Smith explica a La Vanguardia que se trata de una cuestión de “practicidad, conservación y libertad”. “Queremos proteger estos libros raros y frágiles de la decadencia natural, los daños accidentales y la mutilación. Los historiadores podrán acceder a esta fascinante colección que habla de sexo y sexualidad sin necesidad de tocarlos físicamente, pues el paso del tiempo ha hecho mella en muchos de ellos. No obstante, los investigadores podrán ahora encontrar en su lugar sustitutos digitales de alta calidad”.

Cuentan desde la Biblioteca Británica, que en su día llegaron a formar parte de esta serie, considerada en la época como “inmoral”, hasta 4.000 ejemplares. No obstante, conforme avanzaba la sociedad, “el concepto de obscenidad variaba, por lo que muchos de estos libros se liberaban y llegaban por fin a las bibliotecas. Hoy, decimos orgullosos, que ya circulan con total libertad por la red”.

La importancia de estos libros siempre ha sido conocida, pero las leyes de obscenidad y el peligro de robo impedían que se les dieran libre acceso”

Fonte: LA VANGUARDIA

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