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Factores que afectan la preservación de los materiales tradicionales de bibliotecas y archivos (Primera parte)

Texto por Luis Crespo Arcá

LAS CAUSAS DE ALTERACIÓN/ DEGRADACIÓN

Las bibliotecas y archivos tienen como finalidad conservar los registros de las manifestaciones humanas y sus pensamientos y creaciones intelectuales. Algunos materiales son más relevantes que otros y, por ello, los recursos y esfuerzos para conservarlos necesariamente han de ser disímiles. Sin embargo, no podemos predecir de antemano cuáles son los más importantes por lo que debemos hacer un esfuerzo para preservar todos durante un período de tiempo razonable. Para ello nos valemos del uso de los materiales más apropiados que la ciencia de cada época nos permite conocer y usar. Posteriormente, cuando el tiempo haya pasado, seremos capaces de concentrar nuevos esfuerzos en la conservación en aquellos documentos que hayan cobrado especial relevancia.

A los conservadores -restauradores se nos suele preguntar cuáles serían las condiciones ideales de conservación de las colecciones de libros y/o documentos. En general, la preocupación es la misma en profesionales de bibliotecas y archivos que para los particulares especialmente concienciados y amantes de sus colecciones. Los factores con los que tenemos que tratar son formas de energía, algunas muy poderosas, otras de baja intensidad. De cualquier forma, todas son capaces de provocar daños físicos o reacciones químicas en los documentos. Las reacciones, en la mayoría de los casos, son indeseables y hacen decrecer la estabilidad de los fondos de archivos y bibliotecas.

Todos los materiales, incluso los más estables químicamente, son susceptibles de alguna forma de degradación. A largo plazo, el problema de su conservación se ciñe a un asunto de compromisos: por un lado, está la elección de materiales estables (y la capacidad económica real para adquirirlos) que tengan las propiedades adecuadas para conservar los documentos; por otra parte, está la creación de un medio ambiente que tienda a reducir los daños físicos, químicos y biológicos al mínimo durante el uso y almacenaje.

Los fondos y colecciones de archivos y bibliotecas se componen de multitud de documentos generados sobre los más variopintos materiales orgánicos e inorgánicos – papeles, telas, pieles, adhesivos, plásticos, metales, maderas… – que se deterioran con el paso del tiempo. Hay múltiples factores ambientales, por la acción de diferentes organismos vivos, por su uso, etc., que dañan y destruyen, parcial o totalmente, los documentos gráficos. Esta destrucción afecta, alterándolas, las funciones estéticas y/o documentales para las que fueron concebidos y creados. Es muy habitual que no haya una única fuente originaria de degradación siendo habitual encontrarse varios fenómenos interactuando entre sí.

El envejecimiento natural de todos los documentos es un proceso lento e inevitable. Aunque se pueden tomar medidas para retardar este envejecimiento natural proveyéndoles de un medio ambiente apropiado, es imposible de detener totalmente. El grado de deterioro depende tanto de la estabilidad química propia de la naturaleza del material como de la combinación de los factores externos que engloban su medio ambiente, la forma de almacenamiento y el manejo. Algunos materiales orgánicos, en igualdad de condiciones de medio ambiente, almacenamiento y manejo, se deterioran mucho más rápidamente que otros, debido a su composición química, que puede ser inherentemente inestable. Las sustancias orgánicas que componen los libros y documentos, por citar las más comunes, son papeles, pieles, tintas o adhesivos. Todas estas sustancias están formadas por complejos polímeros moleculares que padecen un proceso natural de envejecimiento: a medida que las cadenas moleculares se van degradando se van fragmentando y haciendo más cortas, es decir, se despolimerizan. Las manifestaciones visibles de tal fenómeno son, por ejemplo, aquellos libros cuyas pieles se vuelven polvo entre las manos, o los papeles de una revista antigua que, simplemente por la acción de ojear sus hojas, se desintegran entre los dedos.

General e idílicamente, se señala que, para conservar el mayor tiempo posible en las mejores condiciones posibles el Patrimonio Bibliográfico y Documental se deberían cumplir los siguientes requisitos:

  • Que el aire de la zona de depósito esté libre de agentes contaminantes. • En la zona del depósito, que la oscuridad sea total, o lo más próximo a ella. La luz (la radiación ultravioleta) genera tremendas reacciones degenerativas de carácter físico-químico. • Que el aire esté lo más limpio posible. Incluso filtrado si es posible, para eliminar los agentes contaminantes. • Una temperatura constante. Se suele sugerir un rango entre 18ºC y 22ºC. • Que la humedad relativa apenas varíe. Se suelen recomendar valores entre el 50% y 60%. • Sobre el asunto de la temperatura y la humedad, en realidad, lo mejor es que el ambiente mantenga unos valores estables, sin grandes fluctuaciones. Hay constancia de que hay documentos conservados en condiciones extremas cuyo estado físico/químico es excelente. A menudo los problemas surgen cuando se les fuerza, caso de una exposición temporal, a unas condiciones que deben acercarse a los ideales antes mencionados. Las variaciones del sitio de depósito habitual frente a los de las salas de exposiciones suelen tan rápidas que los materiales no tienen tiempo de adaptarse, provocando deformaciones, roturas, etc. • Vigilar para evitar la presencia de organismos vivos. (sí, seres humanos incluidos). • Una limpieza regular y sistemática. Esto evita la acumulación de polvo que arrastra partículas degenerativas, pero también ayuda a que los agentes biológicos no hallen ningún foco de alimentación. • Que el edificio se encuentre en una zona elevada. Esto evita, por ejemplo, posibles inundaciones debidas a una riada. Y ya puestos en lo ideal, que la estructura del edificio esté hecha a prueba de fuego. • Que se hayan diseñado protocolos y previstos sistemas de control para emergencias (algo tan simple como qué hacer cuando una rotura de una tubería nos empapa parte o todas las estanterías del depósito). • La ayuda del Todopoderoso. Especialmente importante (agnósticos inclusive).

CAUSAS DE ALTERACIÓN/ DEGRADACIÓN

A fin de hacer más comprensible la inmensidad de factores que son origen de la alteración, y potencial degradación, de los materiales que componen genéricamente el llamado Patrimonio Bibliográfico y Documental, cabe englobarlos en dos grandes grupos: las alteraciones debidas a causas naturales y las debidas a motivos de carácter accidental.

Las causas naturales están directamente relacionadas con la naturaleza y estructura de los propios objetos y con su medio ambiente. Estas causas son normales, habituales y de efectos a menudo imperceptibles, y aunque sean previsibles, no por ello son eludibles. Al ser daños que no se manifiestan de una forma espectacular, hay una cierta tendencia a no adoptar las debidas medidas correctoras con la esperanza ingenua (o absurda) de que el daño no se producirá o será insignificante. En realidad, son las más dañinas ya que tienen una naturaleza degenerativa acumulativa en las estructuras de los documentos. Cuando sus efectos son más visibles casi siempre es porque los objetos han entrado en procesos de deterioro irreversibles para su recuperación. Aunque los custodios poco o nada pueden hacer para modificar las naturalezas intrínsecas de los materiales documentales y bibliográficos, sí que pueden y deben concentrar sus esfuerzos en controlar los factores externos que los afectan y que aceleran sus procesos de envejecimiento.

Dentro de las causas naturales de degradación podemos distinguir, a su vez, dos grandes grupos: las causas internas o intrínsecas y las causas externas o extrínsecas.

Causas internas de degradación

Las causas internas de degradación son las más imperceptibles pues sus efectos no son, por lo general, apreciables en lapsos de tiempo breves. Surgen como parte inherente a la génesis del propio objeto documental. Entre estas cabe destacar las siguientes:

  • La baja calidad de las materias primas empleadas, sería el caso de pieles procedentes de animales enfermos o con taras o de los papeles cuyas fibras están formadas a partir de celulosa pobre procedente de especies arbóreas con altos índices de residuos madereros, especialmente la lignina y la hemicelulosa, a los que se les han aplicado tratamientos industriales inestables o por aprovechamiento de papeles ya utilizados. • La inestabilidad de los aditivos ocasionales tales como cargas, colorantes, productos de apresto o encolado, productos de blanqueo, de curtición, … • La manufactura defectuosa de los soportes. Aquí entrarían, por ejemplo, los errores humanos y técnicos en la curtición de la piel o en la elaboración del papel¸ los residuos metálicos procedentes del desgaste y/o oxidación de la maquinaria; el uso, durante los procesos de elaboración, de aguas no depuradas o de agentes químicos que intervienen en el procesado del producto final. • En lo que corresponde a las tintas, pigmentos, etc., que se usan para la génesis de los documentos gráficos, suelen ser fuente de problemas aquellos compuestos inestables que, al descomponerse, atacan el soporte. Típicas fuentes de problemas de conservación son desde la pérdida de las propiedades mecánicas del aglutinante hasta la alteración de los elementos metálicos u otros componentes químicos como los colorantes y mordientes.

Causas externas de degradación

Las causas externas de degradación tienen su origen tanto en las características físicas y químicas del medio ambiente en el que se suelen encontrar almacenados los diversos libros y documentos, como en los cambios debidos a modificaciones temporales de esas condiciones (incluidos los accidentes). Cuando hablamos de los factores ambientales nos referimos al conjunto de elementos físicos, químicos y biológicos que componen el espacio en el que vivimos y trabajamos. Estos elementos tienen efectos degenerativos que, generalmente, actúan de forma muy lenta y oculta, en los fondos. También es posible que surjan algunos que actúan con mayor celeridad, como es el caso de los incendios, riadas o la destrucción deliberada.

De forma general, las causas externas más significativas, por su acción y pertenencia inherente al medio en que están guardadas las colecciones/ fondos, son:

  • Factores atmosféricos que incluyen los productos derivados de la contaminación industrial, las partículas de polvo en suspensión, la suciedad, etc. Estos productos contienen gases degradantes que tienen componentes ácidos u oxidantes. También, dentro de estos factores podemos incluir productos naturales como el agua o las energías radiantes como la luz, el calor. • Otras fuentes de problemas, menos directas, pero no menos dañinas, son, por un lado, las de origen biológico. Dentro de este grupo podemos hacer una subdivisión: por un lado, están los agentes microbiológicos como hongos o las actinobacterias o actinomicetos; por otro lado, están los agentes macrobiológicos como los insectos, roedores, o el propio ser humano. • En más ocasiones de las deseables, hay que añadir las propias instalaciones donde se guardan las colecciones y fondos que no cumplen las condiciones básicas para asegurar su correcta conservación. • Finalmente nos encontramos con los motivos que tienen su origen en los accidentes. Estos se presentan bajo un mismo denominador: el factor sorpresa. Si no se hace el esfuerzo de estudiar y preparar, de forma preventiva, las oportunas medidas correctoras o paliativas ante estos fenómenos imprevistos, las posibilidades de daños ulteriores a los documentos gráficos aumentan exponencialmente. Dentro de los accidentes, los fenómenos o causas más destacadas son las inundaciones, los incendios, el vandalismo, el robo o hasta el derrumbe parcial o total del edificio (como podría ser debido a un terremoto o fallo en la estructura).

Fonte: Blog.Bne

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