El servicio de desideratas no es el más conocido entre toda la variedad ofrecida desde las bibliotecas. De hecho, muchas personas se llegan a sorprender, y entusiasmar, cuando lo conocen por la posibilidad que tienen de recomendar distintos materiales para que las bibliotecas los compren. Si tú también quieres experimentar dicho «entusiasmo» compartido, no dudes en interiorizar palabra «DESIDERATA».

Una desiderata es una petición que los usuarios hacen a la biblioteca para que adquiera fondos de los que no dispone. Una vez realizada la solicitud el Departamento de Adquisiciones valorará la pertinencia o no de tramitarla, según la política de adquisiciones de la biblioteca.

Es verdad que muchas personas que conocen este servicio lo convierten en su lista de deseos de Amazon, y tampoco hay que llegar a ese extremo. Aunque bien es cierto que tienen todo el derecho de pedir, y la biblioteca toda la responsabilidad de ser coherentes con las adquisiciones propuestas. Además, que una obra no esté en la biblioteca no significa que no se pueda pedir a otra a través del préstamo interbibliotecario.

El préstamo interbibliotecario (PI) es un tipo especial de préstamo que se realiza eventualmente entre bibliotecas y consiste en la posibilidad de compartir en forma equitativa el uso de los distintos acervos bibliográficos. La Biblioteca Solicitante, ante la necesidad urgente de dar respuesta a un usuario y no teniendo otro recurso que le permita resolver en tiempo el pedido, se beneficia al poder satisfacer las necesidades de los usuarios en la consulta urgente de materiales que, por razones de distancia o económicas, serían inaccesibles para ellos.

Ni que decir tiene que el personal bibliotecario está encantado de recibir desideratas. Por un lado, sirven para conocer mejor las necesidades informativas y documentales de la comunidad de personas de la biblioteca y, por otro, les permite y facilita la elaboración del listado de nuevas adquisiciones. Según se puede leer en el artículo «A cada lector su libro: las desideratas en la Biblioteca Pública de Cuenca» depositado en el repositorio E-Prints in Library & Information Science:

Los objetivos básicos del servicio de desideratas son los siguientes: potenciar la participación de los ciudadanos en la biblioteca; adecuar la colección de la biblioteca a las necesidades informativas, formativas, culturales y educativas de los usuarios; y conocer los gustos y preferencias lectoras de los ciudadanos a través de los materiales que demandan.

Ahora bien, y visto todo esto, ¿qué elementos básicos deben conocer las personas sobre el servicio de desideratas ofrecido desde las bibliotecas? Como ya hice en el post sobre las donaciones, y también en el del expurgo en las bibliotecas, trataré de resumir todo en cinco únicos puntos.

1. Como el resto de servicios de la biblioteca, el servicio de desideratas también es gratuito.

Puede que el servicio de desideratas no sea uno de los servicios más conocidos en las bibliotecas. No obstante, eso no significa que no se le dé difusión y se trate de hacer todo lo posible para que sea utilizado por las personas usuarias de las mismas.

Este servicio es gratuito (¡faltaría más!) para todas aquellas personas que lo utilicen. Por cierto, hay que ser socio de la biblioteca (también gratuito, of course) para poder hacer una petición de compra. Las desideratas pueden suponer un ahorro de dinero para las personas al ser la biblioteca la que compre el material que desean tener. Y esto no solamente radica en ellas, sino también en el beneficio colectivo que dicho material pueda tener al ser utilizado por el resto de usuarios de la biblioteca.

2. Existen varias vías para la solicitud de desideratas: impresa, web y por el catálogo de la biblioteca.

La petición de compra de un material a través de las desideratas no se realiza directamente hablando con el personal de biblioteca que está en el mostrador (ni con ningún otro profesional encargado), sino que lleva todo un procedimiento que se inicia a través de una solicitud.

Esta solicitud sigue un modelo establecido por la propia biblioteca en la que constan, básicamente, datos como el nombre y apellidos del solicitante, su número de socio o DNI, el teléfono y/o correo electrónico, datos del material solicitado (título, autor y editorial de la obra…), otros comentarios…

La solicitud de la desiderata puede ser impresa, y que el personal de biblioteca entrega al solicitante para que la rellene, a través de tu formulario online, y que está (o debería estar) accesible desde la página web de la biblioteca, o a través del catálogo de la biblioteca, y que permite realizar la petición bajo el usuario identificado del opac.

3. La biblioteca valora la pertinencia de la desiderata. Aviso: es imposible comprar todo el material solicitado

Una vez rellenada y enviada la petición del material a la biblioteca, es esta la encargada de valorar su compra o no en función de su política de adquisiciones. La biblioteca no puede comprar todo el material que proponen las personas, y no solamente por falta de dinero (que también), sino porque dichos materiales deben cumplir una serie de requisitos.

Uno de los requisitos es que no exista dicho material ya en la biblioteca, aunque bien es cierto que a veces el número de ejemplares es escaso y procede hacer la petición para que haya más. Otro es que no haya obras similares y que puedan valer igualmente a la persona solicitante. Piensa, por ejemplo, en un mismo libro publicado por distintas editoriales. En sí no es el mismo libro, pero sirve igualmente para el propósito final (en la mayoría de los casos). Otro requisito es que la biblioteca disponga de presupuesto para este servicio de adquisiciones. Otro requisito sería que el material solicitado se ajustase al interés general, adecuación y finalidad de la colección de la biblioteca en función de la comunidad de usuarios a la que sirve.

4. Se informa a la persona solicitante sobre el estado de su desiderata.

La biblioteca debe informar a la persona que ha realizado dicha petición de material del estado de su solicitud en todo momento. Es verdad que es más fácil ofrecer dicha información si se ha procesado a través de un medio telemático, ya que este sirve como puente de unión entre usuario y biblioteca. No obstante, las solicitudes impresas también deben ser informadas… y tampoco habría problema ya que dichas solicitudes deben ser informatizadas y procesadas a través de la página web o del Sistema Integrado de Gestión Bibliotecaria de la propia biblioteca.

Dichas solicitudes de compra de materiales pueden tener varios estadosNueva (cuando una desiderata se ha recibido y aún no se ha tenido tiempo para estudiar), En estudio (cuando entra ya el proceso de valoración del material por parte de la biblioteca), Rechazada (cuando la compra del material solicitado ha sido rechazada por la biblioteca), y Aceptada (cuando la compra del material solicitado ha sido aprobada por la biblioteca).

Tanto si se aprueba la compra como si se rechaza, la biblioteca avisará a la persona que hizo la petición de dicho material. O bien para que pueda ir a la biblioteca a tomarlo prestado (en caso positivo), o bien para informar sobre el motivo de la negativa y brindar otras vías para la obtención de dicho documento.

5. Las desideratas son otra forma de participar en la creación de la colección de la biblioteca.

Entre las personas podemos crear grandes bibliotecas… y no me refiero a tamaño, sino a utilidad. Bibliotecas útiles que cumplen con los objetivos personales y profesionales de su comunidad de usuarios. Las bibliotecas crecen cuando son utilizadas porque se motivan a seguir ofreciendo recursos y servicios de calidad, e innovando para ofrecer adaptados y nuevos servicios.

Esta utilización / participación con la biblioteca también es posible llevarla a cabo en su colección. Una de las formas es a través de las donaciones, y otra es a través de las desideratas. Sin duda que dos formas que ayudan y favorecen la creación de colecciones pertinentes y acordes a las necesidades de las personas. Porque todos somos y formamos parte de la biblioteca.

Imagen superior cortesía de Shutterstock

Fonte: Julián Marquina